Hola a todos los que leen este mensaje. La Paz de Cristo esté con ustedes. Espero estén bien al momento de leer este mensaje.
2 Timoteo 2: 24 – 26: “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.” Traducción Reina Valera 1960.
Consejos del apóstol Pablo a Timoteo, joven, líder y pastor de la iglesia de Éfeso. Estos aplican también a nosotros, aunque no pastores, contribuyentes a la extensión del Evangelio.
Equivocadamente entre cristianos inmaduros, cuando evangelizamos, queriendo imponer ideas, orgullosamente, tendemos a contender o pisotear a inconversos, incluso a hermanos en la fe cuando no coincidimos en algo. Estos versículos muestran que como cristianos, siervos de Dios, de nuestro Señor Jesús, no debemos hacerlo, pero amar, incluso a inconversos y/o enemigos, por quienes Cristo se sacrifico igualmente, reflejando el Amor de Cristo en nosotros.
Apto para enseñar: debemos tener un conocimiento pleno de la palabra de Dios, es decir conocer bien la Biblia, y que digamos fidedignamente lo que en ella está escrito, sin alterar lo que en ella se enseña.
Sufrido: se enfoca en aquellas luchas personales que tenemos, que atacan en nuestro vivir de una vida conforme a Cristo, y también en una preocupación personal por los demás, para que acepten a Cristo e
[...x]n sus vidas como
ÚNICO SEÑOR Y SALVADOR, para ser salvos, sean o no de su familia.
Con mansedumbre corrijo a los que se oponen: esto se refiere a no reaccionar de una manera grosera, poco humilde o incluso sarcástica cuando predicamos a Cristo y la gente no entiende el mensaje, es decir, no perder la compostura mientras hablemos de la palabra, aún si hay insultos, claro está, que si vemos que la plática sobre el mensaje de Cristo va a contienda segura, debemos ser prudentes y terminar la plática, para evitar discusiones que terminan en insultos, tanto para nosotros, así como para la otra persona con la que se discute.
Por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él: está parte nos manda que debemos compartir el mensaje del evangelio con todos, y pues sí alguien no nos hubiera dicho esto, nosotros no nos hubiéramos convertido de nuestros malos caminos, por qué antes de conocer a Cristo estábamos bajo la ira de Dios, y bueno ya seas padre o madre, hermano, primo, nieto, sobrino, tío, amigo, conocido, o incluso a desconocidos debemos de predicarles sobre el evangelio a todas las personas que podamos, para que así las personas puedan convertirse a Cristo de todo corazón, y poder escapar del control del maligno, que nos hace esclavos del pecado.
En conclusión debemos ver el ejemplo de nuestro SEÑOR JESÚS, y ponernos como meta a llegar a ser como el, es decir, Él en su naturaleza era perfecto, y nosotros imperfectos, pero cuando lo aceptamos comenzamos un perfeccionamiento, pues en Él nuevas creaturas somos, y haremos Su voluntad y no la nuestra, para servirle y adorarle.
Podríamos hablar más del tema, pero tardaríamos mucho, así que podemos seguir con este tema para una segunda parte. Dios les bendiga.
Sharing is caring
Share
+1
Share
Share
596 words 134 views