Es el caso de Ambiente G -que se autodefine como «portal de información para gays, lesbianas, bisexuales y transexuales»- que ya en 2011 publicó lo que calificaba como «la ilustración más completa del VIH». Cuatro años después -en mayo de 2015- el biólogo Félix Moronta publicaba en su blog un texto titulado El VIH sí existe que acompañaba con otras supuestas imágenes del VIH. Y unos meses después aparecía en Taringa -red social de origen argentino- una entrada directamente desafiante: ¿No existe el VIH? Toma excelentes fotos de este virus. Solo que se trataba de una reproducción parcial sin referencias completas de una entrada aparecida en septiembre de 2010 en la web La ciencia y sus demonios titulada Imágenes, imágenes y más imágenes del virus VIH que provoca el SIDA. Agregaremos que la publicación más reciente en esta línea que hemos detectado data de 2016, la firma un tal Kram Cuervo Errante y aparece en la web Científico indignado con el título ¿Existe el VIH? Evidencias físicas.
Como puede verse, ni son científicos de primera línea ni publican en revistas o webs de prestigio pero como somos conscientes de que las personas no versadas en la materia no pueden discernir entre lo que escriben profesionales serios y personas que solo aparentan saber usando palabras y conceptos que en realidad ni entienden es necesario volver a poner las cosas en su sitio. Y vamos a hacerlo empezando por recordar de nuevo qué condiciones debe cumplir la imagen de cualquier virus.
- No basta una micrografía como prueba de la existencia de un virus. Es imperativo explicar el proceso por el que se ha conseguido aislar dándolo a conocer en una publicación científica para que cualquiera pueda repetirlo. Sin tal requisito la micrografía carece de validez alguna.
- El virus debe tener el aspecto, tamaño y componentes que lo definen. Y según el profesor del Instituto Robert Koch de Berlín (Alemania) Hans Gelderblom -considerado el mayor especialista del mundo en microscopía electrónica del VIH- un retrovirus es «un virus con envoltura que mide entre 100 y 120 nanómetros de diámetro que brota de las membranas celulares” teniendo sus partículas infecciosas o viriones “picos” o “protuberancias”. Cabe añadir que al ser centrifugados en sacarosa todos los retrovirus se depositan en la banda de densidad de 1.16 g/ml. Pues bien, según explicó en un artículo aparecido en el nº 19 de Micron and Microscopica Acta con el título Fine Structure of Human Immunodeficiency Virus (HIV), Immunolocalization of Structural Proteins and Virus-Cell Relation– el VIH se caracterizaría por tener ARN, retrotranscriptasa (RT) -enzima que lleva a cabo la retrotranscripción-, proteínas Gp41 y 120 en las protuberancias y proteínas P24 y P17 en su cápside (vea la Ilustración 1). Datos que conviene recordar para entender lo que luego comentaremos.
- El virus debe infectar. Todo virus –y todo retrovirus- posee la capacidad de infectar células sanas a fin de poder replicarse; luego da lugar a partículas idénticas a la original, con su misma morfología y constituyentes (proteínas y ácidos nucleicos). Y ello debe probarse mediante un experimento reproducible que debe ser publicado. Un supuesto “virus” incapaz de infectar no es un virus.
En suma, una imagen real del VIH:
1) Debe explicitar en qué trabajo se ha publicado la micrografía (foto hecha con un microscopio electrónico), dónde, cuándo y por quién describiéndose el proceso de purificación -reproducible- con el que se ha obtenido.
2) Debe incluir una barra de medida que permita comprobar su tamaño; que en el caso del VIH debe estar entre 100 y 120 nanómetros.
3) La purificación del virus o retrovirus debe realizarse con células frescas a las que no se haya añadido producto químico estimulante (estresante) alguno.
4) El virus o retrovirus debe haberse obtenido tras centrifugarse las células en sacarosa y aparecer en la banda de densidad de 1.16 g/ml.
5) El virus o retrovirus fotografiado debe demostrar que tiene capacidad de infectar tanto in vitro como en vivo.
6) El trabajo en el que se publica debe especificar qué ARN y proteínas contiene el virus o retrovirus que se presenta. Y,
7) El VIH se caracteriza por tener en su cápside «picos» o «protuberancias» por lo que si no aparecen en la imagen no puede tratarse de él.
El VIH, UN VIRUS MUY PECULIAR
Dicho lo cual la pregunta es obvia: ¿alguien ha cumplido con tales exigencias? Y la respuesta es simple: no hay constancia de ello. Así se denunció ya en 1995 y 1996. Primero por el doctor en Virología Stefan Lanka cuyo artículo apareció en las páginas 17 a 27 del nº 77 de Raum und Zeit con el título HIV – Realität oder Artefakt? (VIH: ¿realidad o artefacto?). Y después por un amplio equipo multidisciplinar coordinado por la biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos cuyo artículo apareció en un suplemento especial del nº 1 (volumen 4) de Continuum con el título The Isolation of HIV: Has it really been achieved? The Case Against (Aislamiento del VIH: ¿se ha conseguido realmente? Documentación en contra).
Artículos que serían complementados con otros de los mismos autores así como de varios investigadores. Entre otros por el especialista en micrografía electrónica Etienne De Harven según el cual ni Luc Montagnier ni Robert Gallo -que en 1983 y 1984 respectivamente aseguraron haber descubierto el «virus del SIDA»- ni ningún otro investigador ha aislado realmente el VIH.
Una situación que no ha cambiado desde entonces; de hecho durante la realización de este artículo contactamos tanto con Stefan Lanka como con Eleni Papadopulos-Eleopulos para consultarles al respecto y el primero fue sintético y contundente al respondernos: «No isolation, no proof of a virus» (Sin aislamiento no hay prueba de un virus); la segunda nos remitió un trabajo realizado por su equipo titulado HIV – A virus like no other (VIH: un virus como ninguno) realizado en julio de 2017 y publicado en su propia web en el que se reitera que nadie ha probado haber aislado el VIH y no puede pues haber sido microfotografiado por lo que todas las imágenes que se presentan de él son falsas.
Es verdad que Luc Montagnier publicó en Science el 20 de mayo de 1983 un artículo titulado Isolation of a T-lymphotropic retrovirus from a patient at risk for acquired inmune deficency síndrome (AIDS) (Aislamiento de un retrovirus T-linfotrópico de un paciente en riesgo de SIDA) en el que describía su presunto aislamiento y lo acompañaba con una imagen que publicamos como Ilustración 2. Pero él mismo afirmó que era un retrovirus de tipo C cuyo papel ignoraba por lo que diría: “El papel de este virus en la etiología del SIDA deberá ser determinado”.
Un año después -el 4 de mayo de 1984- Robert Gallo publicaba en esa misma revista cuatro artículos describiendo el supuesto aislamiento del «virus del SIDA» -también un retrovirus tipo C- al que denominó HTLV-III. Publicamos como Ilustración 3 una imagen del mismo extraída de sus artículos.
Pues bien, los equipos de los doctores. Lanka y Eleni Papadopulos hicieron una revisión a fondo de los trabajos de Montagnier y Gallo y estas fueron sus conclusiones sobre tales trabajos:
–No realizaron experimentos de control. Y ello invalida los resultados obtenidos por ambos investigadores. Es más, ambos cultivaron sus muestras ¡con productos químicos que producen el mismo tipo de partículas que pretendían haber aislado como virus infecciosos!
–No presentaron evidencia alguna de haber purificado sus cultivos.
–Las imágenes no se realizaron con retrovirus obtenidos en la banda de densidad 1.16 g/ml.
–No aparecen en las imágenes las protuberancias que Gelderblom menciona en las que estarían las proteínas que permitirían al retrovirus penetrar en las células. Y sin tales «protuberancias» ni son virus ni tienen capacidad de infección.
-Tanto Montagnier como Gallo afirmaron haber aislado y fotografiado «partículas tipo C» pero años después el VIH fue definitivamente clasificado como lentivirus así que lo que dicen haber aislado esos dos investigadores en 1983 y 1984 no podía ser el VIH.
–Las partículas tipo C semejantes a retrovirus son ubicuas -están presentes en la mayoría de las placentas humanas- y no olvidemos que las micrografías de las partículas que presentó Montagnier ¡procedían de cultivos de linfocitos obtenidos del cordón umbilical de dos placentas humanas!
En suma, la revisión llevada a cabo por Lanka y Papadopulos-Eleopulos demostró que los equipos de Montagnier y Gallo incumplieron las condiciones indispensables que permiten afirmar que se ha aislado y fotografiado un retrovirus.
MÁS EVIDENCIAS EN CONTRA
A todo lo dicho se irían sumando año tras año nuevas críticas; entre otras, estas:
1997. Montagnier reconocería en una entrevista concedida en el Instituto Pasteur al periodista Djamel Tahí que «el análisis de las proteínas del virus requiere producción masiva y purificación»; algo que luego reconocería no haber hecho en 1983: «Lo repito: no purificamos». Interrogado sobre si Gallo lo había hecho diría: «No sé si realmente purificó. No lo creo». Preguntado posteriormente sobre por qué no había publicado imágenes electrónicas del VIH respondería que «incluso tras un esfuerzo propio de romanos» no habían podido ver partículas con «morfología de retrovirus». Sin comentarios.
2001. En abril de ese año el mismo periodista entrevistó en el Centro de investigación Luminy al profesor Jean-Claude Chermann -segundo autor del artículo de Montagnier de 1983- y cuando le preguntó si la purificación era necesaria para poder identificar al VIH así como para extraer su genoma Chermann respondió: “Absolutamente”. Solo que al preguntársele por qué no publicaron imágenes del VIH purificado respondió que no lo hicieron “porque no tenía interés”. De nuevo sin comentarios.
2005. Djamel Tahí entrevistaría posteriormente -en diciembre de 2005- a Charles Dauget -especialista en microscopía electrónica del Instituto Pasteur y también miembro del equipo de Montagnier que firmó el artículo de Science de 1983- y al preguntarle por qué no habían publicado micrografías del VIH purificado contestó: “Nunca hemos visto partículas virales purificadas. Lo que hemos visto siempre fueron restos celulares, no partículas virales”.
2008. La periodista inglesa Janine Roberts publicaría ese año un libro titulado Fear of the invisible (Miedo a lo invisible) en el que reproduce una carta de Matthew Gonda -jefe del laboratorio de microscopía electrónica de los Institutos Nacionales de Salud en el que Gallo realizó sus experimentos- en la que al hablar de las muestras que se obtuvieron para el artículo de 1984 reconoce: “Las `partículas´ de la micrografía 0905 son restos de una célula degenerada (…) Insisto: esas vesículas se pueden encontrar en cualquier precipitado celular (…) No creo que ninguna de las partículas fotografiadas sean HTLV-I, II o III”.
Y al anunciarse ese mismo año que se iba a conceder a Montagnier el premio Nobel por el descubrimiento del «virus del SIDA» el equipo de Papadopulos-Eleopulos escribió inmediatamente al Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) documentando en detalle que nadie había aislado el VIH. No obtuvieron respuesta alguna.
2009. Anders Vahlne, profesor de Virología Clínica del propio Instituto Karolinska de Estocolmo, publicaría en Retrovirology un artículo titulado A historical reflextion on the discovery of human retroviruses (Reflexión histórica sobre el descubrimiento de los retrovirus humanos) en el que diría: «En cuanto a quién corresponde el mérito de descubrir el VIH esta revisión pretende facilitar que el lector saque sus propias conclusiones. Las mías son muy diferentes de las de mis compañeros de facultad que integran actualmente el comité para conceder el premio Nobel de Medicina (…) En realidad, desde mi punto de vista ¡no hay evidencia alguna en el artículo de Montagnier de que se haya aislado un nuevo retrovirus!«.
2011. Bret Leung, director del conocido documental The Emperor´s new virus (El nuevo virus del Emperador) centrado en el presunto aislamiento del VIH, preguntó ese mismo año a Luc Montagnier: «Para silenciar a los críticos: ¿por qué no mostraron ustedes imágenes del gradiente en vez de mostrar solo las del cultivo?». Montagnier, claramente incómodo, reconocería entonces que el material del gradiente que debía contener solo el retrovirus aislado contenía además partículas infecciosas y no infecciosas y «¡no se las podía diferenciar!»
LAS SUPUESTAS PROTEÍNAS DEL VIH
En cuanto a las presuntas proteínas del VIH Robert Gallo consideraba la p41 como «la más específica» pero Montagnier -que dice haber conseguido reacciones a las proteínas p24, p41 y p80- solo considera propia del VIH la p24. Y lo curioso es que Gallo ha mantenido siempre que los genes Gag del HTLV-I, el HTLV-II y el VIH así como otros muchos retrovirus humanos tienen en su cápside la p24.
El Dr. Valendar Turner afirma por su parte que la p24 se detecta también en tejidos no infectados. Y que el ADN extraído de glándulas tiroideas de pacientes con la Enfermedad de Graves reacciona con la región codificante de la p24. Es más, se ha encontrado en células de piel, plaquetas, timo y cerebro de personas sanas que dieron repetidamente negativo a los llamados test de detección del VIH. Para mayor confusión un nuevo estudio no encontró p24 en ninguna placenta de 75 mujeres embarazadas declaradas seropositivas y sí en las de 25 mujeres sanas consideradas seronegativas. Es más, se ha detectado en personas no infectadas a las que se trasplantaron riñones, corazón y médula ósea.
En fin, hoy son ya muchos los estudios que confirman que la p24 no puede atribuirse al VIH. Veamos algunos ejemplos:
-Jorg Shupbach, coautor de los cuatro artículos que Gallo publicó en 1984 afirmando haber aislado el VIH, explicó que solo 49 de las 60 personas estudiadas no infectadas -o con resultado indeterminado- así como las 5 analizadas que dieron negativo reaccionaban a la p24.
–David Ho, conocido experto en SIDA, quiso determinar en 1989 la viremia y carga viral de un grupo de personas y de las 53 que dieron positivo al VIH 14 dieron negativo a la p24. Hasta el AID Vaccine Clinical Trials Group reconoce que «la presencia de la banda p24 es habitual en voluntarios no infectados y complica la interpretación de los resultados del test Western Blot». La p24 ha aparecido de hecho -junto con otra proteína atribuida al VIH -la p17- en la sangre de pacientes seronegativos que recibieron transfusiones de sangre de personas igualmente seronegativas.
-El Dr. Jacson detectó en 1990 la p24 en un 42% de pacientes seropositivos y en un 17% de seropositivos asintomáticos pero también en un 37% de personas seronegativas con alto riesgo cardiovascular.
–Kion y Hoffman inyectaron en 1991 linfocitos T de una cepa de ratones «no infectados por VIH» a otra cepa igualmente no infectada y los ratones que recibieron la inyección desarrollaron anticuerpos a las proteínas p24 y gp120 (otra supuesta proteína del VIH).
-En 1998 un equipo coordinado por A. L. Mason constató en un trabajo efectuado con personas sanas que un 35% de los pacientes con cirrosis biliar primaria, un 39% de las personas con otros desórdenes biliares, un 29% con lupus, un 60% con hepatitis B y un 35% con hepatitis C reaccionan a la p24. Se publicó en el nº 351 de la revista The Lancet con el título Detection of retroviral antibodies in primary biliary cirrhosis and other idiopathic biliary disorders (Detección de anticuerpos retrovirales en cirrosis biliar primaria y otros trastornos biliares idiopáticos).
-Philip Mortimer –considerado una de las máximas autoridades en los test de VIH y miembro del Public Health Laboratory Service de Reino Unido- reconoce sin tapujos que la p24 no es específica del VIH. «La experiencia demuestra -afirma- que ni los cultivos de VIH ni los test para la p24 tienen mucho valor diagnóstico; pueden ser insensibles y/o no específicos».
Terminamos este apartado indicando que Achim Kramer publicó en 1997 un trabajo demostrativo de que el anticuerpo monoclonal producido en laboratorio y supuestamente específico de la proteína p24 reacciona hasta con proteínas encontradas en bacterias, hongos, amebas, conejos, monos y humanos. Estando entre los hongos la candida albicans, supuesta causa de una de las enfermedades indicadoras de SIDA.
En pocas palabras: mientras no se demuestre que el anticuerpo utilizado en los test para detectar la p24 no reacciona con otros miles de proteínas, ¿cómo va a saberse con él qué proteína realmente detecta?
¿EL «GENOMA» DEL VIH?
A todo lo dicho cabe agregar que si hay un elemento en el «montaje VIH-SIDA» que chirría es su genoma. Todo retrovirus es un virus con genoma de ARN monocatenario de polaridad positiva que se replica a través de una forma intermedia de ADN bicatenario. Un proceso que se lleva a cabo mediante una enzima -la retrotranscriptasa o transcriptasa inversa- que dirige la síntesis de ADN a través del ARN. Una vez se ha pasado de ARN monocatenario a ADN éste se inserta dentro del ADN propio de la célula infectada donde se comportaría como un gen más. Constando el genoma del VIH -se dice- de dos moléculas de ARN de cadena simple y polaridad positiva físicamente unidas en sus extremos mediante puentes de hidrógeno lo que haría difícil la encapsidación de más de 2 moléculas.
En fin, el caso es que Robert Gallo alegó en 1986 que el genoma del VIH tiene una “gran variabilidad” y puede pues haber muchas variantes. Y de hecho investigadores del Instituto Pasteur afirman hoy que un seropositivo con SIDA puede tener ¡más de 100 millones de variantes genéticas diferentes! Y según un estudio publicado en Nature como el genoma del VIH muta más del 99,9% de las variantes pueden tener ADN defectivos (incapaces de infectar).
Lo llamativo es que los expertos consideran que un 1% de diferencia entre dos genomas representa ya una “extremada variabilidad” y resulta que la diferencia entre distintos genomas del VIH podría llegar ¡al 40%! Y para que el lector se haga una idea de lo que ese 40% representa sepa que los humanos tenemos una diferencia genética del 10% con el cerdo y la rata, del 8% con el perro y del 2% con el chimpancé.
En pocas palabras: no parece que haya manera de determinar el genoma del VIH ¡suponiendo que exista!
ANÁLISIS DE LAS IMÁGENES PUBLICADAS EN INTERNET Y SUS REFERENCIAS
Veamos ahora qué podemos decir de las imágenes publicadas en Internet que se afirma son del VIH aunque no vamos a perder tiempo comentando el «peluche» que la web Ambiente G califica como «la ilustración más completa del VIH» y considera «la más fidedigna y también la más llamativa de cómo es y cómo actúa este enemigo de la naturaleza» (Ilustración 4).
Comentemos pues las imágenes de la web del National Geographic que es la que reproduce el blog del biólogo español Félix Moronta. Se trata de una secuencia de cuatro imágenes -puede verse en – que dice mostrar «el orden supuesto de acontecimientos cuando el virus VIH brota de la superficie de un linfocito T». Pues bien, el Dr. Henry Bauer –profesor de Química y Ciencias del Instituto Politécnico de Virginia (EEUU)- se puso en contacto con el National Geographic para saber quiénes eran los autores y le remitieron a Photo Researchers donde le aclararon que «no es una verdadera secuencia en la que estemos viendo la misma partícula (…) La célula se ha reproducido en la parte de abajo para crear el efecto de una secuencia». Es pues una recreación informática basada en micrografías de partículas reales pero que no se ha demostrado sean del “VIH”.
En cuanto a las 41 «imágenes del VIH» que aparecen en La ciencia y sus demonios -parte de las cuales reproducen El Científico Indignado y Taringa- las analizamos pormenorizadamente una a una en un recuadro que subimos a Internet ya que dado el tamaño y extensión del informe que hemos elaborado no es factible publicarlo íntegro en estas páginas (puede consultarse en ).
En todo caso estas son las principales conclusiones sobre esas imágenes:
1) Ninguno de los artículos de los que se han extraído las imágenes incluye la descripción de cómo se aisló el VIH ni remite a artículo alguno en el que se describa el proceso. Luego la validez de todas ellas está en entredicho.
2) Los estudios que se citan se refieren a cultivos celulares en los que el presunto VIH estaría mezclado con otras partículas de tamaño similar. Un sinsentido porque en los cultivos hay a menudo sustancias oxidantes/estresantes como el calcio o la fitohemaglutinina (PHA). Algo vital como explicó el propio Gallo al hablar de uno de sus experimentos: «En el presente estudio células T4 de donantes sanos que fueron infectadas in vitro con HTLV‑III después de una estimulación con PHA siguieron el mismo patrón de secreción de interleukina‑2, producción de HTLV‑III y muerte celular»; agregando que las mismas células infectadas «no produjeron interleukina‑2 ni expresión viral sin activación inmunológica (estimulación con PHA)». Luego todo indica que el HTLV-III -después denominado VIH- no produce efectos dañinos pero sí los agentes estresantes, independientemente de la «infección con VIH».
3) Los equipos de todo el mundo que investigan el SIDA trabajan con proteínas o ácidos nucleicos que se supone pertenecen al VIH pero o los reciben del NIH AIDS Research and Reference Reagent Program (NARRRP) o los compran a instituciones, universidades o centros que los comercializan. Luego trabajan con tales fragmentos confiando en que lo que se les envía pertenece al VIH. Puro acto de fe que no puede calificarse precisamente de «científico».
4) Tras los cultivos, infecciones in vitro y transfecciones -infecciones artificiales que se provocan introduciendo material genético en células usando métodos físicos, químicos o biológicos- la «comprobación» en el cuerpo de la presencia del VIH se lleva a cabo mediante test de anticuerpos -los famosos Western Blot y ELISA- y la detección de la proteína p24 o de la enzima retrotranscriptasa (transcriptasa inversa). Sin embargo ya hemos explicado que la p24 no es específica del VIH y es absurdo considerar su presencia como prueba de infección por VIH.
En cuanto a los test de anticuerpos citados tienen tal cantidad de problemas técnicos y biológicos que puede afirmarse que son una absoluta chapuza y que todos los «seropositivos» diagnosticados con ellos son falsos positivos. Lo que detectan no es además el VIH sino los supuestos anticuerpos que la persona supuestamente ha fabricado contra él cuando éstos reaccionan en realidad con múltiples antígenos, incluyendo agentes de nuestro propio organismo.
5) Añadiremos que al no haberse aislado el VIH esos test no tienen un «patrón oro» con el que se hayan podido cotejar, no son reproducibles, las mismas muestras pueden dar resultados diferentes en distintos laboratorios, poseen decenas de reacciones cruzadas -enfermedades o situaciones que pueden dar falsos positivos- y, para colmo, los criterios empleados para decidir si un test es positivo o negativo varían de un país a otro, de una institución a otra y de un laboratorio a otro. Por lo que la misma persona puede ser diagnosticada como «seropositiva» en Alemania o Francia -donde los criterios son muy laxos- y «seronegativa» en Australia, donde son más restrictivos.
6) En cuanto a la retrotranscriptasa (transcriptasa inversa) se consideró hace tiempo una enzima específica de los retrovirus pero posteriormente -algo que Gallo y Montagnier saben desde los años setenta- se observó que la retrotranscripción la pueden realizar células humanas sin la presencia de esa enzima.
7) Por lo que se refiere a los aspectos formales de las imágenes en 40 de las 41 no aparecen los picos o protuberancias en las que según Gelderblom se encuentran las proteínas que permitirían al VIH engancharse a la célula para penetrar en ella. Y si las partículas mostradas no pueden penetrar en las células -es decir, no pueden infectarlas- no puede afirmarse que sean virales. La única imagen que sí tiene protuberancias es precisamente la única de la que no se menciona artículo de referencia y por tanto no cumple la mayoría de las condiciones exigidas. Y,
8) Quince de las imágenes muestran partículas con cápside circular u otras formas que nada tienen que ver con la supuesta forma cónica de la cápside del VIH. Y en veintitrés de ellas no se incluyen barras de medición.
En definitiva, como nos diría el Dr. Lanka, «ninguna de las imágenes proviene de una publicación en la que se encuentre una demostración de que las partículas se han aislado, fotografiado y caracterizado bioquímicamente. No existe tal artículo. Y son los que defienden su existencia los que deben probar que tal publicación existe. La carga de la prueba está en quienes afirman que existe el VIH».
Debemos señalar asimismo que en algunos casos la alteración de imágenes y textos no parece ser casual ni fruto del desconocimiento; parecen más bien haberse manipulado para hacer creer algo que no está en el artículo original.
En el caso de la primera imagen, por ejemplo, el bloguero indica Partícula viral de VIH en esperma cuando el pie de foto original dice literalmente Transmission electron micrographs of HIV-like particles (Micrografías electrónicas de transmisión de partículas semejantes al VIH).
En la imagen nº 9 el bloguero indica Lentivirus. MET de un nódulo cervical de un paciente de SIDA pero el pie de foto original dice High magnifications of the individual extracellular dense particles reveal their regular lentivirus-type of retroviral morphology, including asymmetrical or discoid Cápsides (Imágenes muy ampliadas de partículas densas extracelulares individuales revelan una morfología retroviral del tipo lentivirus, incluyendo cápsides asimétricos y discoides).
El bloguero también obvia mencionar que las imágenes 10, 11, 12 y 15 proceden de construcciones artificiales y no se trata de ningún supuesto virus real.
Y, finalmente, en la imagen 34 el bloguero recorta la figura original del artículo de modo que no aparecen las imágenes de un virus mutante que en el pie de foto original se describen de este modo: «(B) Many particles produced by cells transfected with the E98A mutant had either virions with an immature structure or abnormal Cápside morphology and a very few detectable cones. Under higher magnification, the E98A virions were observed to be a heterogeneous population of particles with varying size and conical Cápside estructures, where a number of virions with (…) aberrant Cápsides were detected» (Muchas partículas producidas por células transfectadas con el mutante E98A tenían viriones con una estructura inmadura o una morfología anormal del cápside y muy pocas estructuras cónicas detectables. Mediante altas amplificaciones se observó que los viriones E98A son una población heterogénea de partículas con cápside de forma cónica y medidas variables entre los que se detectaron viriones con cápsides aberrantes).
¿Y QUÉ APARECE ENTONCES EN LAS PRESUNTAS «IMÁGENES DEL VIH»?
Para responder a esta pregunta clave debemos recordar algunas cuestiones básicas:
-En 1975 Robert Gallo y Robert Gallagher publicaron en el nº 4.164 de Science un artículo en el que afirmaban haber aislado por primera vez un retrovirus humano que, a su juicio, causaba la leucemia. El artículo se titulaba Type C RNA tumor virus isolated from cultured human acute myelogenous leukemia cells (Virus de ARN tipo C aislado de células con leucemia mieloide aguda cultivadas) y en él se incluían tres micrografías (Ilustración 5) que según decían correspondían a «un virus tipo C producido por linfocitos cultivados del paciente HL-23 con leucemia mieloide aguda» y mostraban (A) «partículas libres en el cultivo«, (B) «un virus brotando» y (C) «el virus completo (tras brotar de la célula)». Había sido detectado por reacciones a anticuerpos y se había constatado actividad de retrotranscripción. Tiempo después varios conferenciantes -durante un simposio sobre virus y cáncer celebrado en Hershey- demostraron que el HL23V (nombre que se asignó al hallarse en el paciente catalogado como HL-23) ¡no es un virus humano! Nature publicaría de hecho una retractación en 1976 y cuatro años después -en 1980- investigadores estadounidenses del Instituto Nacional del Cáncer y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center demostrarían definitivamente que los anticuerpos del HL23V no son específicos del VIH. De hecho hoy nadie –ni siquiera el propio Robert Gallo- considera el HL23V un retrovirus.
-En 1984 Robert Gallo afirmó haber cultivado el supuesto VIH en células de cordón umbilical. Ahora bien, la presencia de retrovirus endógenos en el cordón umbilical es habitual debido a que son los que regulan la implantación del feto en la placenta, entre otras importantes funciones que podemos deducir de los propios títulos de algunos de los estudios publicados en los últimos 20 años: Los retrovirus facilitan una rápida evolución de la placenta de los mamíferos (publicado en Bioessays, 2013), La placenta se hace viral: los retrovirus controlan la expresión génica en el embarazo (publicado en PLoS Biol, 2018), Retrovirus endógenos humanos y la placenta (publicado en Reproductive Sciences, 2009), Retrovirus endógenos regulan la pre-implantación placental, el crecimiento y la diferenciación (publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, 2006) o Retrovirus endógenos humanos: significado biológico e implicaciones evolutivas (publicado en Arbor, 2002) en el que su autor, Carlos Sentís escribe: «El 10% del Genoma Humano está compuesto por secuencias de origen retroviral (…) La estructura de los HERVs es la característica de los retrovirus exógenos (RVs) en su forma de proviru), con dos repeticiones terminales largas en los extremos (LTRs) y los genes gag, pol y env que codifican las proteínas necesarias para la formación de nuevas partículas virales, incluyendo la Transcriptasa Inversa (RT) que permite la transcripción de un molde de RNA en DNA (retrotranscripción) y es, por tanto, parte esencial del ciclo vital de los retrovirus (…) Se transcriben y traducen en condiciones fisiológicas normales llegando a formar partículas virales completas y participando en procesos tan complejos como la placentación. Por su capacidad de retrotransposición y recombinación entre ellos son una fuente importante de remodelación genómica y, junto con otros retroelementos, participan en la generación de retrogenes y retropseudogenes que suponen un sustrato de variabilidad informacional fundamental para la aparición de nuevas estructuras y funciones».
-En 1988 un equipo del Harvard Medical School de Boston liderado por el Dr. Carl J. O´Hara llevó a cabo por primera vez un estudio con experimentos de control, algo que no se había hecho antes ni se hará después con el VIH. Los aplastantes resultados de ese único estudio -correcto desde el punto de vista científico- se publicaron en el nº 29 de Human Pathology con el título The ultrastructural and immunohistochemical demonstration of viral particles in lymph nodes from human immunodeficiency virus-related and non-human immunodeficiency virus-related lymphadenopathy syndromes. El caso es que O´Hara y su equipo encontraron partículas «indistinguibles del VIH» tanto en el grupo de pacientes de SIDA (Ilustración 6) como en el grupo de control (Ilustración 7). Y su conclusión fue esta: “La presencia de esas partículas no indica por sí misma infección por VIH”.
-En 1997 dos equipos de investigadores -uno estadounidense y otro franco-alemán- intentaron purificar por primera vez el VIH. Los resultados se publicaron en Virology y demuestran de modo inequívoco lo que venimos denunciando.
El estudio del equipo franco-alemán -liderado por Pablo Gluschankof y titulado Cell membrane vesicles are a major contaminant of gradient-enriched human immunodeficiency virus type-1 preparations (Las vesículas de las membranas celulares son el mayor contaminante en las preparaciones de gradiente enriquecido del VIH) muestra en una de las fotografías partículas pertenecientes a sueros de “pacientes de SIDA” y personas “no infectadas” (Ilustración 8); sin embargo, en las tres muestras pueden observarse las mismas partículas a las que el artículo se refiere como “vesículas purificadas”. Vesículas que son habituales en todas las células animales -incluidas las humanas- y realizan tareas de transporte en el interior de las células y entre una célula y otra mediante unos procesos que se conocen como endocitosis y exocitosis.
En cuanto al equipo norteamericano presentó otro artículo cuyo primer firmante es Julian Bess y se titulaba Microvesicles are a source of contaminating cellular proteins found in purified HIV-1 preparations (Las microvesículas son una fuente de contaminación de proteínas celulares encontradas en las preparaciones de VIH). Bueno, pues en las micrografías incluidas en él (Ilustración 9) pueden verse también muestras de sueros “infectados” y “no infectados” que muestran una vez más las mismas partículas: microvesículas celulares.
-En 1991 y 1993 un equipo de los Institutos Nacionales de Salud (EEUU) coordinado por Robert R. Dourmashkin observó que los cultivos celulares H9 producen partículas semejantes a retrovirus sin estar infectados con el VIH.
-En marzo de 2014 el ingeniero bioinformático español de la Universidad Abierta de Cataluña Miguel Romero Fernández-Bravo publicó datos que mostraban presencia de ADN del VIH en una gran variedad de fuentes no infectadas con VIH: bacterias no cultivadas, plantas de tabaco, una planta de la familia del amaranto, una planta de la especie camelia, arroz, judías, sésamo, sorgo, maíz, abejas, peces, mosquitos, gusanos parásitos, protozoos, ratones, hongos y termitas.
¿SON EN REALIDAD VESÍCULAS EXTRACELULARES LOS RETROVIRUS?
Por si la confusión actual no fuera suficiente debemos agregar que hay ya investigadores que se preguntan si los virus y retrovirus no son en realidad sino vesículas extracelulares. Así se lo preguntaba de hecho hace apenas dos años un equipo -del que luego daremos referencia- en un trabajo publicado con el significativo título Extracellular vesicles and viruses: Are they close relatives? (Vesículas extracelulares y virus: ¿son parientes cercanos? en cuyo Abstract puede leerse lo siguiente: «Las vesículas extracelulares liberadas por varias células son pequeñas entidades encerradas en membranas de fosfolípidos que pueden llevar micro-ARN. Actualmente son fundamentales para la investigación en muchos campos de la biología porque parecen constituir un nuevo sistema de comunicación entre células. Las características físicas y químicas de muchas vesículas extracelulares así como las vías de su biogénesis se asemejan a las de los retrovirus. Además las vesículas extracelulares generadas por células infectadas por virus pueden incorporar proteínas virales y fragmentos de ARN viral por lo que no se distinguen de los retrovirus defectuosos (no infecciosos)».
Un texto en el que sus autores afirman cosas como que…
…las vesículas extracelulares pueden tener funciones biológicas importantes y tanto estructural como funcionalmente son similares a los virus.
…es casi imposible distinguir las vesículas extracelulares de los virus no infecciosos y separarlos.
… las vesículas extracelulares tienen un tamaño similar al de los retrovirus pues aunque algunas pueden medir un micrómetro la mayoría mide menos de 300 nm.
…al igual que los virus con envoltura las vesículas extracelulares están rodeadas de una membrana lípida que contiene también proteínas.
…al igual que muchos virus las vesículas extracelulares se forman en el sistema endosomal o en la membrana plasmática.
…al igual que los virus las vesículas extracelulares pueden unirse a las membranas plasmáticas de otras células, penetrar en ellas mediante fusión o endocitosis y desplegar reacciones específicas.
…las vesículas extracelulares portan material genético que puede modificar funciones de las células receptoras.
…las vesículas extracelulares generadas en células infectadas contienen moléculas de origen viral y pueden ser tan parecidas a virus defectivos no infecciosos que han perdido la habilidad de replicarse que la diferencia entre ambos se hace borrosa.
…las vesículas extracelulares contienen material genético, principalmente en forma de pequeños ARNs.
…las proteínas, lípidos y material genético de las vesículas extracelulares pueden transferirse a células diana al igual que los retrovirus.
…la biogénesis de vesículas extracelulares y virus es similar.
…las vesículas extracelulares pueden traspasar material bioactivo de una célula a otra al igual que los virus.
…separar los viriones de las vesículas extracelulares es muy difícil con algunos virus -sobre todo con los retrovirus- porque son similares en tamaño y densidad.
…en toda preparación viral hay en realidad una mezcla de viriones y vesículas extracelulares.
…los gradientes de densidad que se utilizan para separar las vesículas extracelulares de agregados contaminantes basándose en las diferencias de densidad no son siempre adecuados para separar vesículas extracelulares de partículas virales.
…los virus ultracentrifugados se precipitan junto con otras partículas de las membranas del mismo tamaño.
…las fronteras entre los viriones de los retrovirus y las vesículas extracelulares son borrosas.
El trabajo llega a decir luego que «hasta que no se definan de modo más preciso es virtualmente imposible separar específicamente e identificar vesículas extracelulares que contengan proteínas virales, proteínas del huésped y elementos genómicos virales de partículas virales envueltas que contengan las mismas moléculas». Añadiendo: «Algunas proteínas y ARN del VIH se han detectado en vesículas extracelulares producidas por células infectadas por el VIH».
Afirmando como colofón: «Las preparaciones de virus nunca pueden ser puras pues están siempre contaminadas con diversas subpoblaciones de vesículas extracelulares, algunas de las cuales pueden ser indistinguibles -al ser muy similares- de los denominados virus defectivos».
¿Y quiénes hacen unas aseveraciones tan «heréticas»? Pues un equipo de investigadores entre los que está ¡el mismísimo Robert Gallo! Es decir, el mismo Gallo que afirmó haber aislado un «nuevo virus» en 1984 y durante años defendió con uñas y dientes su supuesto descubrimiento -incluso cuando cinco investigaciones oficiales estadounidenses lo pusieron en duda- reconoce ahora que lo que tenía en su laboratorio era indistinguible de simples vesículas extracelulares.
Y no el único investigador que «recula». En mayo de 2017 se publicó en la web de Nature Scientific Reports un trabajo titulado Extracellular Vesicles Carry HIV Env and Facilitate Hiv Infection of Human Lymphoid Tissue (Las vesículas extracelulares portan el Env del VIH y facilitan la infección de tejidos linfáticos humanos) que va aún más lejos al asegurar que las vesículas extracelulares poseen protuberancias con gp120. Protuberancias que, como hemos explicado son el elemento clave que según los especialistas permite al VIH penetrar en las células. Y como quiera que este elemento es lo que convierte a las partículas en «infecciosas» la confusión es monumental. He aquí algunos párrafos de este artículo igualmente revelador (los subrayados son nuestros) elaborado por Anush Arakelyan, Wendy Fitzgerald, Sonia Zicari, Christophe Vanpouille y Leonid Margolis:
«Las células infectadas con VIH-1 producen viriones junto con vesículas extracelulares (VEs) cuya biogénesis, tamaño y propiedades físicas son semejantes a las de los retrovirus. Hemos hallado que un número significativo de VEs (exosomas) producidos por células infectadas con VIH-1 portan gp120 (Env), una proteína viral que media en el enganche y la fusión con las células diana y facilita la infección del VIH de varias formas indirectas».
«Utilizando nuestra nanotecnología ‘virometría de flujo’ hemos encontrado un número significativo de VEs generadas en células infectadas con el VIH que portan el Env del VIH y, por tanto, indistinguibles de virus «defectivos».
«En general, muchas si no todas las células del organismo generan vesículas (…) La biogénesis de estas VEs en el interior de las células es semejante a la de los retrovirus, en particular del VIH; y como resultado las VEs comparten con esos virus muchas propiedades físicas y químicas. Ahora se ha entendido que puesto que las VEs se forman a partir de células infectadas con VIH cualquier preparación de VIH es de hecho una mezcla de viriones y VEs«.
«En resumen, nuestro trabajo demuestra que células infectadas con VIH producen no solo viriones sino también VEs y que algunas VEs llevan el Env viral haciéndose así indistinguibles no solo físicamente sino desde el punto de vista semántico de los viriones, en particular de los defectivos incapaces de replicación».
Esclarecedor. Y agregaremos que hay otros estudios que muestran que las vesículas extracelulares -a pesar de lo que dicen algunos defensores del VIH- portan ARN, lo que las hace semejantes a los retrovirus. Son los casos del artículo Biogenesis, Secretion, and Intercellular Interactions of Exosomes and Other Extracellular Vesicles (Biogénesis, secreción e interacciones intercelulares de exosomas y otras vesículas extracelulares) publicado en 2014 en Annual Review of Cell Development Biology y del titulado Tumour cells release an abundance of MICROVESICLES containing a selected set of proteins and RNAs (Las células tumorales liberan gran cantidad de MICROVESÍCULAS que contienen un conjunto seleccionado de proteínas y ARN) publicado en 2011 en Nature Comunications.
Hasta Wikipedia lo recoge ya: «Las microvesículas juegan un papel en la comunicación intercelular y pueden transportar mARN, miARN y proteínas de una célula a otra» ().
Reproducimos algunos ejemplos de partículas semejantes a retrovirus para que el lector pueda comprobar la semejanza con las imágenes que pretenden representar el VIH: en la Ilustración 10 aparecen partículas semejantes a retrovirus brotando de células con teratocarcinoma, en la Ilustración 11 transosomas en un carcinoma de ovario idéntico a un myxovirus brotando de la célula, en la Ilustración 12 las denominadas partículas derivadas de teratocarcinoma en una secuencia similar a la presentada por la revista National Geographic).
En conclusión: nadie ha demostrado aún haber obtenido una micrografía del VIH.
Jesús García Blanca
PD: agradecemos a los doctores Stefan Lanka, Eleni Papadopulos-Eleopulos y Valendar Turner su asesoramiento y a Lluis Botinas -presidente de Plural-21- y Emilio Cervantes -científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)- la revisión de este texto. Agregaremos que el lector tiene a su disposición en nuestra web tres recuadros que no aparecen en la revista impresa por razones de espacio. El primero –Análisis pormenorizado de las imágenes publicadas en el blog La ciencia y sus demonios y de los artículos que se aportan como referencia– en , el segundo –Referencias y artículos consultados- en y el tercero –Procedencia de las imágenes– en ;
Recuadro:
Trabajos sobre los elementos básicos del Montaje SIDA
- No es cierto que el SIDA sea una nueva enfermedad infecto-contagiosa y menos una epidemia.
* Heinrich Kremer. The Silent Revolution in Cancer and AIDS Medicine. New fundamental insights into the real causes of illness and death confirms the effectiveness of biological compensation therapy. Zurich, Xlibris, 2008. - No es cierto que el VIH se haya aislado, fotografiado, caracterizado o secuenciado.
* Stefan Lanka. HIV- Realität oder Artefakt? Raum und Zeit, 77, 1995, pp.17-27.
* Etienne De Harven. Pioneer deplores HIV. Continuum 2, vol. 5, 1997/8. y Remarks on methods for retroviral isolation. Continuum 3, vol. 5, 1998.
* Eleni Papadopulos-Eleopulos, V. F. Turner, John Papadimitriou y David Causer: The Isolation of HIV: Has it really been achieved? The Case Against. Continuum, 3, vol. 4, supl, sept.- oct. de 1996, pp. 1-24. - No es cierto que se haya establecido el mecanismo por el que el VIH destruye los linfocitos T4 ni que se sepa cómo eso produce inmunodeficiencia.
* Eleni Papadopulos-Eleopulos y otros. A critical analysis of the HIV-T4-Cell-AIDS hypothesis. Genética, 95: 5-24, 1995. - No es cierto que los test diagnósticos cumplan los mínimos requisitos para ser fiables.
* Eleni Papadopulos-Eleopulos, V. F. Turner y John Papadimitriou. Is a positive Western blot proof of HIV infection? Bio/Technology 11, 1993, pp. 696-702. - No es cierto que los denominados “recuentos de defensas” cuenten realmente las células defensivas.
* Alfred Hässig, Heinrich Kremer, W. X. Liang y K. Stampfi. Pathogenesis of inmune suppression in hypercatabolic diseases. AIDS, septicaemia, toxic schock syndrome and protein calorie malnutrition. Continuum 6, vol. 4, 1997. - No es cierto que se puedan contar los ejemplares de VIH con la técnica PCR; es un artefacto tecnológico sin reflejo real biológico.
* Eleni Papadopulos-Eleopulos y otros. The Perth Group Affidavit in regards to the Parenzee Case (). - No es cierto que los retrovirales sean «tratamientos»; son tóxicos causantes de malformaciones, graves problemas de salud y muertes.
* Heinrich Kremer, Stefan Lanka y Alfred Hässig. AIDS: Death by prescription. Continuum, July/Aug. 1996.
* Eleni Papadopulos-Eleopulos y otros. A Critical Analysis of the Pharmacology of AZT and its Use in AIDS. Current Medical Research and Opinion. Vol. 15: Supplement, 1999.
* Anthony Brink. Debating AZT. Mbeki and the AIDS drug controversy. Pie termar itzburg, Open books, 2000. - Ninguna previsión epidemiológica se ha cumplido.
* R. Johnston, M. Irwin y D. Crowe. Durban Declaration Rebuttal.
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RETRACTED?
Luc Montagnier admite que el VIH sólo es un problema grave si el sistema inmune está deprimido — DSalud
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El investigador francés Luc Montagnier, codescubridor del VIH -presunto causante del Sida-, reconoce ahora que la infección por el virussólo es un problema grave si el sistema inmune está deprimido. Yadmite que a la hora de tratar el Sida es de enorme importancia la higiene, una nutrición adecuada, el estado psicoemocional y, sobre todo, combatir el estrés oxidativo y elevar las defensas del organismo. Siendo especialmenteimportante la ingesta de antioxidantes porque neutralizar el exceso de radicales libres en la etapa más temprana de la infección puede hacer que el daño potencial sea menor e, incluso, que la progresión de la enfermedad sea más lenta o hasta se detenga. De ahí queen diciembre pasado visitara en Madrid el laboratorio español Catalysis a fin de informarse mejor de los resultados obtenidos con sus productos antioxidantes -sobre todo el Viusid– y en qué consiste el método de activación molecular que les permite aumentar considerablemente su potencia.
Luc Montagnier-profesor emérito del Instituto Pasteur, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2000 -como codescubridor del presunto virus causante del sida, el VIH-, presidente de la Fundación Mundial para la Investigación y Prevención del Sida -creada con el apoyo de la UNESCO cuando su director era Federico Mayor Zaragoza– y uno de los científicos mejor considerados a nivel mundial ha realizado en los últimos meses dos importantes visitas a nuestro país: una a Granada -de carácter público y docente- y otra -de carácter privado- a la sede central en Madrid de los Laboratorios Catalysis.
A Granada acudió para apoyar la candidatura como Rector de la Universidad que encabezaba su amigo y colega el catedrático en Histología Antonio Campos que se tradujo en un encuentro con estudiantes de Medicina y Farmacia y la posterior participación en una mesa redonda sobre cooperación internacional en la que expuso su visión sobre el VIH y su tratamiento. Y en ese sentido hemos de decir que se están silenciando interesadamente algunos de sus planteamientos actuales más importantes sobre el virus y la enfermedad. Porque es verdad que Montagnier sigue defendiendo que el VIH es la causa del Sida pero eso no le ha impedido a lo largo de los últimos años reconocer que para que la enfermedad se manifieste hacen falta otros cofactores. Destacando entre ellos el estrés oxidativo. De ahí que a día de hoy entienda que para tratar la enfermedad sea imprescindible el uso de antioxidantes naturales capaces de reforzar el sistema inmune. “El estrés oxidativo –afirma Montagnier- es sin duda un factor clave. Durante la segunda etapa de la infección por el VIH hay una mayor producción de radicales libres que podría ser causada por varios factores, entre ellos la excesiva producción de radicales de oxígeno por leucocitos polimorfonucleares. La clave puede estar pues en reducir el estrés oxidativo en la etapa más temprana de la infección. Logrando que el daño oxidativo sea más lento la progresión de la enfermedad podría retrasarse e, incluso, detenerse”.
EL ESTRÉS OXIDATIVO Y EL SIDA
Ya hemos explicado varias veces en la revista que el oxígeno es una de las grandes paradojas de la evolución. Gracias a él tienen lugar en el interior de la célula complejos procesos -conocidos como beta-oxidación, glicolisis, ciclo de Krebs y respiración celular- que permiten la liberación de la energía contenida en los alimentos y que después se destina a la fabricación de nuevas moléculas indispensables para las funciones vitales. Un delicado proceso en el que se produce un fenómeno bioquímico de intercambio de electrones que da lugar a la aparición de las denominadas Especies Reactivas del Oxígeno, entre ellas los “radicales libres”, moléculas inestables que resultan especialmente dañinas ya que se caracterizan por tener en su estructura atómica un electrón desaparejado que a fin de recuperar el equilibrio busca alguno que capturar en su entorno. Lo que logra robándolo de algún átomo cercano que, a su vez, queda desparejado –es decir, se convierte en otro radical libre- iniciándose así una reacción en cadena que puede terminar llevando al deterioro de la estructura de las células adyacentes.
El daño que los radicales libres provocan en los diferentes tejidos depende por eso del balance entre las Especies Reactivas de Oxígeno y las defensas antioxidantes de las que de forma natural está dotado el organismo. De ahí que hoy se considere que la salud está en buena medida relacionada con un adecuado equilibrio oxidativo.
¿Y cuándo hay “estrés oxidativo”? Cuando por mala nutrición, enfermedades –numerosas en África y otros continentes asolados por el Sida- u otras causas exógenas (ozono, pesticidas, contaminación ambiental, el humo del tabaco, drogas, tóxicos presentes en los alimentos, radiaciones electromagnéticas, medicamentos…) se pierde el equilibrio entre radicales libres y antioxidantes. Sin olvidar que hasta las emociones juegan un papel fundamental. De hecho Montagnier llegó a admitir en Granada su importancia en la evolución del Sida. “Nuestro sistema inmunitario –dijo- está también influenciado por nuestro sistema psicológico. La disciplina que lo estudia se denomina Psiconeuroinmunología. Quien tiene una depresión nerviosa puede tener también pues una depresión inmunitaria. Por ejemplo, hay personas que desarrollan un cáncer después de que un acontecimiento familiar grave les haya deprimido. Bueno, pues en el Sida es parecido: si usted y yo tenemos un buen sistema inmunitario podemos exponernos al virus y no infectarnos. Hay mucha gente expuesta al virus que no se infecta porque tiene una buena respuesta inmunitaria. Y de la misma manera, hay personas inmunodeprimidas por diferentes factores, entre ellos los psicológicos, que son más sensibles a la infección y a que el virus se instale definitivamente. También son muy importantes otros factores. Como la nutrición. Hay pues que tomar antioxidantes porque los radicales libres deprimen el sistema inmunitario”.
En otras palabras: Luc Montagnier parece acercarse con estas afirmaciones –sin mencionarlo expresamente- a quienes como el doctor Ryke Geerd Hamer en el caso del cáncer piensan que un trauma psicológico puede ser causa de enfermedad. Y reconoce también el valor de las tesis de Claude Bernardque siempre mantuvo -frente a las tesis de Luis Pasteur, quien terminaría dándole la razón poco antes de morir- que los microbios sólo son peligrosos si el “terreno” es el adecuado porque en un organismo con el sistema inmune alto éstos no pueden hacer nada.
A ver, ¿qué tienen que decir ahora los científicos que todavía hoy niegan ambas cosas? ¿Qué tienen que alegar todos esos médicos que aún se permiten despreciar las emociones como causa de enfermedad? Porque quien reconoce hoy públicamente ambas posibilidades no es uno de esos médicos considerados herejes por muchos colegas sino uno de los científicos más prestigiados del mundo.
En suma, Montagnier admite que es en la situación de estrés oxidativo -aumento en la velocidad de generación de especies reactivas del oxígeno y disminución de los sistemas de defensa- cuando se manifiestan las lesiones que producen los radicales libres. Éstos reaccionan químicamente con lípidos, proteínas y carbohidratos -dañando el ADN de las células- así como con componentes de la matriz extracelular por lo que pueden desencadenar un daño irreversible que si es muy extenso puede llevar a la muerte celular. De ahí la necesidad sugerida por Montagnier -y por cada vez más investigadores- de reforzar en caso de enfermedad nuestros medios antioxidantes internos con los externos presentes en muy distintas sustancias naturales.
“Existen numerosos datos sobre la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) tanto in vitro como en estudios clínicos bioquímicos -escribió ya en 1997 el investigador francés en Journal of Infectious Diseases– según los cuales el estrés oxidativo tiene su papel en la patogénesis del Sida. Informes recientes implican un exceso intracelular de especies de oxígeno reactivo (ROS) en la inducción de la expresión del VIH y en la iniciación de la muerte celular por apoptosis. Hay estudios que demuestran la disminución del glutation en las células mononucleares de la sangre periférica de las personas libres de síntomas que ofrecen la evidencia de una alteración metabólica que conduce a la disminución de la capacidad para contrarrestar el estrés oxidativo. En la patogénesis del Sida el estrés oxidativo se propone como una alteración metabólica que favorece la progresión de la enfermedad tanto por la inducción de apoptosis como por la replicación viral (…) La evidencia de que el estrés oxidativo induce -mientras los antioxidantes inhiben- la replicación del VIH y la apoptosis sugiere el uso de estas moléculas como terapia antirretroviral para reducir la muerte celular en pacientes con Sida”.
TRATAMIENTOS NO TÓXICOS
Esa afirmación de Montagnier –realizada, insistimos, en 1997- sigue teniendo vigencia. Diez años después acaba de afirmar en Granada: “Proponemos el diseño de tratamientos no tóxicos para pacientes en las primeras etapas de la infección por VIH. La esperanza es que si podemos restablecer su capacidad de defensa podremos prolongar la fase asintomática del virus y quizás nunca lleguen a la etapa en que van a ser elegibles para la terapia antirretroviral lo cual es un gran problema no sólo por el costo del tratamiento sino también por su duración”.
Y díganos, amigo lector: ¿ha visto remarcadas tan importantes palabras en alguno de esos “grandes” medios de comunicación que, por contra, reciben siempre con algarabía cada “noticia” que se difunde sobre la presencia en el mercado de nuevas drogas o cócteles “antirretrovirales”? Evidentemente NO. Lo natural, lo ortomolecular, los suplementos nutricionales… no “venden”.
Montagnier destacaría en Granada también que los enfermos de Sida que actualmente son tratados con fármacos antirretrovirales experimentan una mejoría de su sistema inmune pero siguen teniéndolo “deprimido” por lo que para erradicar el virus se debería “conseguir un tratamiento complementario que estimule el sistema inmunitario” del enfermo.
De ahí precisamente que en los últimos años el investigador francés haya centrado algunos de sus trabajos más importantes en el papel de los antioxidantes naturales para conseguir esa capacidad estimulante. Eso hizo, por ejemplo, que en su búsqueda de productos con mejores resultados se encontrara con el extracto de papaya fermentada que él mismo define como “un potente estimulador del sistema inmune” habiéndolo llegado a recomendar “como complemento de la terapia antirretroviral estándar” para tratar de controlar la enfermedad.
Hablamos –explica Montagnier- de un producto “basado en un extracto de frutos de papaya seleccionados y recogidos en los países tropicales- en particular de Filipinas- que son luego fermentados por levaduras a lo largo de varios meses hasta que alcanzan una determinada temperatura para, por fin, obtener así un extracto, un polvo blanco que contiene muchos ingredientes. Obviamente no todos han sido analizados pero ese extracto de papaya fermentada contiene, en particular, unas pequeñas moléculas de azúcar, unos oligosacáridos con propiedades antioxidantes e inmunoestimulantes notables como demostraron estudios efectuados en diversos países, especialmente Estados Unidos”. Cabe recordar que la máxima popularidad del jugo de papaya fermentada se dio hace algunos años cuando Montagnier sugirió tomarlo al papa Juan Pablo II para mejorar de su Parkinson.
Debemos agregar que en los últimos años Montagnier ha insistido en la ceguera que sobre este tema existe en algunos círculos científicos y médicos que lo ignoran todo sobre el estrés oxidativo y cómo combatirlo a pesar de que existe una enorme gama de antioxidantes naturales que, a su juicio, podrían incluso ser analizados rigurosamente en ensayos clínicos controlados porque existen en la actualidad criterios objetivos para medir su efecto antioxidante en el plasma y en el nivel de leucocitos.
“El extracto de papaya debe ser utilizado de momento como suplemento alimenticio –declaró en entrevistas anteriores- pero si los ensayos clínicos muestran que es un efectivo coadyuvante en las terapias serias, es decir, en la quimioterapia, las terapias antivirales y la lucha contra el SIDA o el cáncer, no excluiría la posibilidad de que pueda llegar a convertirse en un verdadero medicamento”.
MONTAGNIER EN LABORATORIOS CATALYSIS
Bien, pues ha sido precisamente la búsqueda de los mejores tratamientos antioxidantes existentes la que llevaría a Montagnier, poco después de visitar Granada, a realizar una visita privada -a petición propia– a la sede central de Laboratorios Catalysis acompañado por René Y. Olivier, Secretario General de la Fundación Mundial para la Investigación y Prevención del Sida. ¿El motivo? Informarse personalmente a fondo sobre los esperanzadores resultados obtenidos por el laboratorio con sus productos antioxidantes naturales -sobre todo con el Viusid– y el método de activación molecular que les permite aumentar de forma considerable el poder antioxidante de cada uno de ellos. Una metodología de la que en la revista venimos hablando desde hace varios años.
Luc Montagnier reconocería durante su visita a Catalysis –de la que Discovery DSALUD fue testigo excepcional ya que ambas partes autorizaron expresamente nuestra presencia- la imperiosa necesidad de mejorar los tratamientos contra el Sida complementando los tratamientos de los seropositivos con antioxidantes y una alimentación mucho más equilibrada. Y no sólo con alimentos sino también con plantas. “Las plantas –llegaría a manifestar Montagnier durante la reunión en Catalysis–han desarrollado muchos más compuestos de los que nosotros tenemos y tendremos. Son mucho más ricas en fuentes de antioxidantes y otros nutrientes útiles o compuestos farmacológicos activos que los descubiertos por el hombre. Dejemos pues que la naturaleza nos ayude ya que nos proporciona una amplísima gama de compuestos con los que trabajar”.
Una línea de trabajo -la del uso de antioxidantes naturales- en la que precisamente viene trabajando desde su creación Catalysis, laboratorio especializado en la formulación y venta de productos nutricionales naturales con presencia hoy en más de 70 países. Fue Eduardo Sanz Navares –Director Científico de Catalysis y miembro de nuestroConsejo Asesor- el encargado de presentar a los doctores Montagnier y Olivier los resultados obtenidos hasta el momento por el laboratorio, muy especialmente con Viusid, “producto –diría Sanz- de gran eficacia antioxidante y antivírica capaz de elevar las defensas del organismo y reducir tanto los efectos destructivos de los virus como de los radicales libres producidos por el estrés oxidativo”.
Montagnier escucharía con evidente atención los resultados obtenidos con Viusid en el estudio realizado con enfermos de Sidaen el Instituto de Investigaciones Médicas de Kenia (Kemri) en el que se apreció -como datos más significativos- una supervivencia del 79,41% entre los enfermos tratados, la disminución de la carga viral, la estabilidad de los CD4 y la disminución de las enfermedades oportunistas. De hecho después de los primeros tres meses de tratamiento todas ellas desaparecieron.
También le fueron mostrados los resultados obtenidos en el Ghana Police Hospital’s VCT Center en cuyo informe final se señala: “Este estudio clínico ha demostrado que las personas que viven con el VIH pueden experimentar importantes mejoras en su estado de salud cuando son tratadas con Viusid. También se ha demostrado que Viusidpuede ser muy beneficioso, sobre todo en los entornos de recursos pobres donde los costes de los fármacos y los requisitos necesarios para el control de otros medicamentos son muy onerosos en el control de la enfermedad. El estudio demostró que los pacientes que recibieron Viusidpodían ser controlados por su peso, hemoglobina y bienestar general, medidas muy simples, disponibles y, sobre todo, al alcance de los pacientes en entornos de recursos pobres. A la luz de lo anterior Viusid es altamente recomendado para el tratamiento de la enfermedad del VIH. Viusidposee un papel definitivo en la clasificación del VIH como una enfermedad crónica tratable, sobre todo en los entornos con pocos recursos”.
Asimismo le serían mostrados a Montagnier los resultados obtenidos con Viusid en Cuba donde un estudio en pacientes con cirrosis hepática dirigido por Eduardo Vilar en el Instituto Nacional de Gastroenterología de Cuba está demostrando una clara mejoría de los pacientes tratados con Viusid. “El tratamiento continuo con Viusid –señalan las Conclusiones del primer corte del estudio- retrasa la progresión clínica en los pacientes con hepatitis C crónica y cirrosis por la reducción significativa del tiempo de progresión de la enfermedad y el aumento de las tasas de supervivencia”. Ante lo cual, y sólo ya por sus beneficios hepáticos –nos comentaría Eduardo Sanz-, “resulta muy interesante para los enfermos de Sida dados los gravísimos problemas de hígado, en muchos casos con resultado de muerte, que los tratamientos antirretrovirales acaban provocando en ellos”.
Aunque quizás lo que más interesó a Montaigner y Olivier fue saber que los resultados obtenidos por los productos de Catalysis se logran merced a la tecnología propia con la que son tratados y que se conoce como método de activación molecular ya que permite aumentar hasta ¡diez mil veces! –depende de cada caso- la capacidad antioxidante de una molécula. Siendo obviamente esa posibilidad la que realmente suscitó el vivo interés del investigador francés. Discovery DSALUD pudo constatar empero que los responsables del laboratorio no quisieron extenderse demasiado sobre esa tecnología que, sin duda, sería de enorme interés para cualquier multinacional.
Los responsables de Catalysis quedaron de acuerdo en demostrar -con resultados obtenidos bajo estrictos controles- los beneficios de la activación molecular en el momento en que la Fundación Mundial para la Investigación y Prevención del Sida lo desee y no sólo en el caso del Viusid sino también en otros productos actualmente comercializados por el laboratorio español como el Alzer, el Ocoxin o elDiamel.
Montagnier, por su parte, manifestó que trataría de convencer en los próximos meses a los fabricantes de fármacos antirretrovirales para intentar realizar un estudio conjunto con los antioxidantes de Catalysis en los dos centros que la fundación posee en África.
Es más, se mostró dispuesto a “dar la cara” –tal fue su expresión textual- en los foros científicos internacionales por los productos de Catalysis y su tecnología si los estudios previstos confirman los resultados presentados en la reunión. Y es que una de las prioridades del equipo de Montagnier es conseguir integrar los antioxidantes junto a los fármacos actuales en futuros estudios clínicos.
La colaboración planteada durante la reunión no se limitaría en cualquier caso al terreno del Sida. Las áreas de cooperación podrían extenderse a otros ámbitos de la salud ya que Montagnierha manifestado reiteradamente que “la liberación de radicales por estrés oxidativo” es un factor común en enfermedades en principio tan distintas como el Sida, el cáncer, el parkinson, el alzheimer o la poliartritis por las que siempre ha mostrado gran interés. Por tanto, en su opinión todo lo que sirva para combatir el estrés oxidativo es adecuado en el tratamiento de las mismas.
“Hay bastantes productos disponibles en este momento –ha señalado en otras ocasiones Montagnier- para restablecer un estado de redox y reducir el estrés oxidativo. Productos antioxidantes que pueden producir efectos no sólo a corto sino a largo plazo. Creo que podemos evitar el envejecimiento prematuro así como la aparición de las enfermedades degenerativas nerviosas con un tratamiento antioxidante dirigido a tratar deficiencias particulares en personas particulares”.
Antes de volver a Francia, desde donde su fundación continuará las gestiones con Catalysis, Montagnier abogó por los tratamientos personalizados: “Los antioxidantes son importantes –manifestó- pero para ser eficaces deben ser utilizados racionalmente. Hemos de tener en cuenta los parámetros de cada persona. Algunos pueden estar faltos de selenio, de zinc, de vitamina E, de otros nutrientes o de una combinación de los mismos. Por tanto, el tratamiento debe ser planificado de acuerdo con esos parámetros y variar de una persona a otra”. A continuación Montagnier lamentaría el escaso interés de los médicos por entender la importancia del estrés oxidativo en todas esas patologías y el poder de los antioxidantes naturales para combatirlos. “Existe una considerable ignorancia sobre este tema en algunos círculos científicos y médicos –se lamentaría- que piensan que la lucha contra el estrés oxidativo se reduce simplemente a la toma de vitaminas C o E. Y, sin embargo, actualmente hay una enorme gama de productos antioxidantes, muchos de ellos procedentes de plantas”
En fin, sólo el tiempo dirá si los contactos iniciados entre Luc Montagnier y Catalysis pueden concretarse en un ensayo clínico que revalide a nivel científico internacional lo conseguido hasta el momento por el laboratorio español pero parece claro que con su visita Montagnier le ha demostrado a Catalysis una consideración de la que no anda muy sobrado en nuestro país.
LA TERCERA VÍA EN EL ABORDAJE DEL SIDA
Cabe añadir que Montagnier ha alcanzado evidentemente un punto intermedio en la actual dialéctica de enfrentamiento entre la postura oficial sobre el Sida -centrada en la existencia del virus y la eficacia de los tratamientos antirretrovirales como única respuesta terapéutica- y el grupo de investigadores que niegan la existencia del virus y/o lo consideran incapaz de producir por sí mismo el daño que se le atribuye. De hecho la teoría del estrés oxidativo como causa del Sida forma parte también de la argumentación del grupo de los denominados disidentes, unidos en su oposición a los tratamientos actuales por su toxicidad.
De momento, como figura principal o única de una visión intermedia, Montagnier ha pasado a defender en los foros internacionales la existencia de cofactores fundamentales para el desarrollo del Sida como la nutrición y el estrés oxidativo, aspectos que considera claves junto con las condiciones de vida para detener la epidemia que según los organismos oficiales asola África.
“Podemos reducir la pandemia –dijo- incluso sin una vacuna. Sólo mejorando la higiene -por ejemplo proporcionando cloro para desinfectar- o simplemente electricidad se podría reducir la propagación del Sida en África. Mejorando las condiciones económicas y la educación de la población se podría hacer mucho más”.
Montagnier ha llegado incluso a depositar en los antioxidantes la posibilidad de hacer del Sida una enfermedad crónica. “La posibilidad de reducir la apoptosis a una tasa normal –tiene dicho al respecto- en los linfocitos de los individuos infectados por el VIH pondría la infección por ese virus en un nivel similar a la monoclueosis y otras infecciones crónicas en las que se produce muerte celular pero el sistema inmune regresa a la normalidad después de un cierto período de tiempo. En el centro y etapas más tardías de la infección por el VIH la apoptosis es un problema crónico y permanente. Y los antioxidantes podrían reducir la tasa de apoptosis”.
Debemos añadir, a nuestro entender, que la postura de Montagnier resulta aparentemente contradictoria. Porque si los fármacos utilizados hoy en pacientes con Sida son tóxicos (todos ellos) y provocan estrés oxidativo dañando las células y el propio Montagnier considera que el estrés oxidativo induce la replicación del VIH, ¿qué sentido tiene que los enfermos estén siendo tratados con tales fármacos? ¿Es suficiente justificación la necesidad de los antirretrovirales para combatir el VIH? Para Montagnier, sí. Para él los antirretrovirales, aun siendo causa también de estrés oxidativo, son necesarios para combatir el virus. “Los antioxidantes -dice– son necesarios en el tratamiento pero no son suficientes por sí mismos”. Y, sin embargo, él mismo ha reconocido en Granada que el virus, estando altas las defensas del sistema inmune, no puede dañar a las personas.
En suma, un círculo vicioso del que el investigador francés quiere salir dando una importancia hasta ahora negada al uso de antioxidantes como refuerzo inmunitario y como parte de una medicina mucho más preventiva. “Creo que el futuro de la Medicina en su conjunto debe dirigirse hacia la medicina predictiva y preventiva –declaró Montagnier al bioquímico Richard A. Passwater en una entrevista titulada Antioxidant Nutrients and AIDS: Exploring the Posibilitéis () – ya que es mucho menos costosa para la sociedad, mejor para el individuo y preferible a la medicina curativa o la cirugía mutilante practicada en la actualidad. Creo que es mucho mejor para tratar a alguien que se encuentra todavía en buen estado de salud en lugar de esperar hasta que estén en cama en el hospital. Creo que, si prevalece mi opinión, podríamos establecer centros de análisis en Francia al igual que hemos hecho en Lieja (Bélgica). Hay algunos laboratorios en París que llevan a cabo las pruebas sobre el estrés oxidativo pero no son bien conocidos y son administrados privadamente. Deberíamos tener una red de estos centros donde la gente pudiera ser examinada pero esto implicaría la clase de educación inicial que anima a las personas sanas a que se pongan a prueba a sí mismos con regularidad en estos centros a fin de recibir el asesoramiento de sus médicos aun cuando no estén enfermos”.
Terminamos diciendo que para nosotros es obvio, tras escuchar directamente a Luc Montagnier, que el abordaje del Sida no pasa por los cócteles antirretrovirales que las multinacionales quieren introducir a toda costa. Incluso si admitiéramos que el VIH puede ser causa del Sida. Ante todo, porque no son necesarios ya que el virus no lleva a nadie enfermar salvo que su sistema inmune esté deprimido. Y en segundo lugar porque intoxican el organismo, dañan las mitocondrias y provocan un fuerte estrés oxidativo que según el propio Montagnier induce la replicación del VIH. La higiene, una buena alimentación y sustancias naturales ricas en antioxidantes, vitaminas, minerales, enzimas y otros oligoelementos reforzadores del sistema inmune deberían ser suficientes para impedir el contagio. Y la ingesta de antivíricos naturales carentes de efectos secundarios –de muchos de los cuales hemos hablado en estas páginas- la solución cuando la persona ha sido infectada. ¿Asumirán esto los médicos? ¿Se harán eco de lo aquí dicho los medios de comunicación de masas controlados por la gran industria farmacéutica? Lo dudamos. Nos consolaremos pues sabiendo que al menos nuestros lectores están advertidos.
Antonio F Muro
Vicenç Herrera: “El cáncer, el Sida y las enfermedades mentales tienen un origen común” — DSalud
Número 13 – Febrero 2000Cambiar tamaño: AA+A++Tiempo de lectura: 8 minutos
El médico español Vicenç Herrera está convencido de que la mayor parte de las enfermedades no son sino la respuesta inconsciente -pero inteligente- con la que el organismo responde a la desorientación que provoca lo que el doctor alemán Ryke Geerd Hamer denominó un «conflicto biológico.» Es decir, una experiencia inesperada vivida en soledad que pilla a uno a contrapié y que pone en juego los mecanismos de supervivencia atávicos de todo ser humano. Tal sería en muchos casos el origen, por ejemplo, del cáncer, del sida y de las llamadas enfermedades mentales.
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