Septuagint and masoretic

Para su formación, la mayoría de los escritos sagrados judíos debieron ser vertidos de versiones arameas y hebreas al griego. Su traducción inició en el siglo iii a. C. (c. 280 a. C.), y concluyó hacia finales del siglo ii a. C. (c. 100 a. C.). Inicialmente fue traducida la Torá,[2]​ Libro de la Ley o Pentateuco y el resto del trabajo se completó paulatinamente, en los dos o tres siglos siguientes. El filósofo judío Aristóbulo, quien vivió en Alejandría durante el reinado de Faraón Ptolomeo VI Filometor (145 a. C.), confirma el dato acerca de la Torá, al referirse a ella en una carta al rey en los siguientes términos: “[…] la completa traducción de todos los Libros de la Ley (el Pentateuco), en los tiempos del rey Filadelfo, ancestro vuestro […]” [2] Cousin Hugues (1992) La Biblia Griega: Los Setenta. Estella: Verbo Divino. Aunque no se conoce exactamente la fecha y el lugar de estas traducciones, los estudiosos proponen que una escuela de traductores se ocupó de verter el Libro de los Salmos de David, en Alejandría, hacia el año 185 a. C. Más tarde tradujeron los Libros de Ezequiel y Jeremías, así como el Dodecaprofetón, o Libro de los XII Profetas [Menores]. Más tarde tradujeron los escritos históricos: (Josué,&[...x]