A lo largo del Antiguo Testamento nos encontramos con muchas historias interesantes, de hombres y mujeres que a pesar de tener muchos errores, todos ellos fueron hombres y mujeres de Dios. Hoy toca ver lo referente a Ezequías.
El relato que se nos da en la Biblia (2 Reyes 18, 19 y 20, así como 2 Crónicas 29, 30, 31 y 32) sobre la vida de Ezequías. Un rey distinto en su generación, porque él amó a Dios con todo su corazón, y él en su inquietud por buscar de Dios y que todos sus compatriotas, tanto la tribu de Judá, así como los israelitas sus hermanos (recordemos que los reinos se dividieron luego del reinado de Salomón), se convirtieran de todo corazón a Dios. Realizó muchas reformas religiosas e instauró festividades que dieron un giro de 180 grados a lo que había pasado durante los reinados anteriores que habían caído en idolatría.
Tanto así que Ezequías rompió la serpiente que había hecho Moisés (Números 21:9), (2 Reyes 18:4), aquella que había sido hecha para que la mirarán y asi curará a los israelitas cuando fueron mordidos por serpientes, en castigo por hablar contra Dios y Moisés (Números 21:4-9), a la cual idolatraban, en lugar de dar le la gloria a Dios.
Y esto da lugar a pensar en nuestra vida cristiana, pues si nos ponemos a analizar su vida nos daremos cuenta de varias cosas, primero; su papá, el rey Asa, fue un hombre que hizo lo malo ante los ojos de Dios, segundo; la tribu de Judá, al igual que sus hermanos isra[...]
elitas, se encontraba en total desobediencia a Dios, lo cual había causado una perversión tan grande que la idolatría había llenado incluso el templo de Dios, tercero era un hombre de buen corazón, y cuarto, era un hombre de oracion. Lo que quiero decir es que Ezequías no siguió el ejemplo de su papá, ni de su gente, pues el busco por iniciativa propia a Dios, por lo que fue un hombre que hizo lo recto ante los ojos de Dios.
No quiero decir con esto que su vida sea un ejemplo total, pues sabemos que Ezequías pecó con soberbia al no querer aceptar su muerte, cuando Dios le tenía preparado su fin, y es verdad que Dios en su misericordia permitió que el viviera 15 años más, y después de esto, Ezequías se arrepintió de aquella soberbia. Pero fue después de haber sido sanado por Dios que llegaron los representantes del reino de Babilonia, y bueno nosotros ya sabemos que pasó después, pues muchos años después la tribu de Judá se fue llevada cautiva a Babilonia.
En este sentido, pienso que Dios permite que sucedan cosas en nuestras vidas, que pueden ser buenas, o pueden parecer malas, para moldear nuestro carácter y prepararnos para la gloria venidera. No quiero decir que nosotros no podamos pedirle a Dios que nos dé ciertas cosas que necesitamos o algo así, pero creo yo que si Dios no te da lo que le pides, no significa que sea malo contigo, si no que El sabe lo que necesitamos, y no quiero decir con esto a que seamos conformistas o algo así, si no que en plenitud y confianza con nuestro Dios, nuestro Señor Jesús pidamos las cosas correctamente, pues El cuida de nosotros y siempre nos procura lo mejor. Aún pensemos que nuestra situación no es la mejor.
Lo que quiero decir es que nosotros debemos ver los aspectos positivos de este rey, pues el busco a Dios de todo corazón, no por que su padre lo había hecho, si no por que en el surgió esa necesidad de buscar de Dios, y también quería que su gente buscará de Dios. Y creo que en nosotros debe ser igual, que en nuestra vida llega un momento en que tenemos esa necesidad de conocer de Dios, conocer de Cristo y hacer Su voluntad.
También quiero pensar que su madre tuvo un lugar importante en su educación o formación como persona, es decir sus bases en la palabra, (sin olvidar su formación como príncipe y futuro gobernante), pues quiero creer que ella le pudo hablar a su hijo de Dios, haciéndonos recordar a la mujer virtuosa de Proverbios 31. Y él al ser elegido el sucesor de su padre entro al templo, se propuso a leer todos los manuscritos de la palabra, lógicamente entendiendo que había un conocimiento o interés previo (de Ezequías), y el quedó enamorado de Dios.
Y entendamos que a pesar de la época Ezequías era un joven de 25 años de edad (2 Reyes 18:2), que si bien era (y debía ser maduro) para tomar decisiones importantes, pues debía estar preparado para el cargo, teniendo en cuenta su época y el ser gobernante, el debía hacerlo así, fue a esa edad en la cual el se convirtió a Dios de todo corazón, nosotros podemos ver a Ezequías recien puesto en el trono cómo un chico recién egresado de la universidad, con miedo de gobernar, pues recordemos que el reino de Judá estaba en guerra con los asirios, pero también con ganas de hacer cosas buenas por su pueblo. Y pienso que entre nuestros contemporáneos jóvenes entre 20 a 30 años pasa lo mismo, incluso siendo mayores.
Con esto, me atrevo a pensar en muchos testimonios similares, los cuales siendo jóvenes, incluso mejores de 25, al escuchar de algún amigo, un conocido, o incluso un desconocido sobre el evangelio, y aquella semilla al caer en tierra fértil provoca que lea sobre el evangelio, y al leer este, ven que la forma en que llevan su vida, y se dan cuenta que está en contra de Dios, y pues al ver que están errados cambian su forma de ser y de vivir, teniendo un celo sano por la fe que profesamos, pues tenemos un conocimiento que estamos haciendo la voluntad de Dios y no la de los hombres.
Y bueno entender que, solo en Cristo, que es el único que puede ser considerado como nuestro modelo a seguir, podemos poner nuestra mirada, pues Él es el único digno de adoración, admiración, y al que podemos mirar como ejemplo para vivir una vida en santidad.