«Pero, ¿tal libro lo escribió Dios?», puede preguntar el ateo. A lo que contesta el creyente: «No, lo escribió el hombre, pero fue revelado por Dios», lo que supone un nuevo círculo continuo argumental.
Dicen ellos porque solo con Dios se pudo escribir un registro histórico de la humanidad no permeado de religión o de pensamiento humanístico.
Sin embargo los musulmanes presentan el Corán como prueba empírica de la existencia de Dios, no tanto por lo que el Corán afirme que sea revelado por Dios (que sería un argumento circular) sino por su belleza (falacia ad consequentiam).
Satanás se viste como ángel de luz.
El problema del mal se opone a la existencia de un Dios que es al mismo tiempo omnipotente y omnibenevolente argumentando que ese Dios no debe permitir la existencia del mal o el sufrimiento en el mundo.
Libre albedrio. El es bueno. No nos alejemos de la bondad.
El argumento del diseño se opone a la idea de que Dios creó la vida. Recurre para ello a los múltiples ejemplos biológicos que parecen exhibir un mal diseño, así como a la innumerable evidencia de adaptaciones como consecuencia de la evolución biológica. Esta viene regulada por la selección natural y no es resultado del creacionismo o de un diseño inteligente. Este razonamiento se opone al argumento teleológico y a otras teorías.
Ese mal diseño al que hacen referencia algunos es debido a la naturaleza caída de la humanidad. La evidencia de adaptaciones es argumento creacionista.
El argumento de la no creencia se opone a la existencia de un Dios omnipotente y de que los seres humanos crean en él. La simple existencia de seres humanos que no lo hacen, demuestra la incapacidad de Dios para lograrlo.
Si el libre albedrio no existiera, ni siquiera estuviéramos escribiendo este articulo contra esos errados argumentos.
El argumento de la parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam) sostiene que, dado que teorías naturales (es decir, que no recurren a lo sobrenatural) explican adecuadamente el desarrollo de la religión y la creencia en los dioses,16 la existencia real de tales agentes sobrenaturales es superflua y puede prescindirse de ella, a no ser que se demuestre su necesidad para la explicación del fenómeno religioso.
Este “argumento” esta basado en una falsedad. No hay explicación natural adecuada del desarrollo de la creencia en dioses. A no ser que intentes reescribir la historia.
La falta de apariciones divinas a lo largo de la historia, ya que solo se atestiguan en escasos relatos bíblicos de la Antigüedad y ante muy pocos testigos,17 se ha esgrimido como fuerte evidencia contra la existencia de Dios.
Falso. De nuevo, este “argumento” tendría sentido reescribiendo la historia.
Las nulas pruebas reales de fenómenos sobrenaturales en el espacio, tras siglos de observación astronómica, constituyen otra prueba en contrario.
Aun si así fuera, eso no seria argumento en contra de la existencia de Dios. Lo que no ves no existe? Absurdo. El mismo universo es prueba de la existencia de Dios.
La propia ciencia de la lógica propone: «Todos los cuervos son negros hasta que aparezca uno blanco», de lo que cabe deducir, por transposición lógica, que Dios no existe hasta que aparezca. Las pruebas subjetivas, por sentimientos personales, al estilo de «sentir su presencia y saber que existe», no sirven como prueba, ni para ser falseadas (en referencia al filósofo Popper). Uno podría sentirse habitado también por el Diablo o por el espíritu del pirata Henry Morgan y no habría manera alguna de probarlo. A este respecto, Richard Dawkins escribió en El espejismo de Dios “Cuando una persona sufre delirio, se le llama locura. Cuando muchas personas sufren un delirio, se llama religión”.
Eso mismo es prueba de la existencia de Dios, debido a que no hay explicación natural para la locura humana. Referente a no creer en Dios hasta verle, es negarle. El simple hecho de negarle es prueba de su existencia.
“Argumentos” deductivos
La táctica del Boeing 747 definitivo, que aparece en el libro El espejismo de Dios, de Richard Dawkins, es un contra-argumento del argumento del diseño. Este afirma que una estructura compleja y ordenada tiene por fuerza que haber sido diseñada. Sin embargo, un dios que es el responsable de la creación de un universo tal sería al menos tan complicado como el universo que él ha creado. Por lo tanto, también ese dios debe exigir un diseñador, cuyo diseño del mismo modo requeriría un diseñador, y así, ad infinitum. De esta manera se demuestra que este argumento es una falacia lógica, con o sin petición de principio. Este “truco” muestra que Dios no es el origen de la complejidad, sino que esta simplemente ha existido siempre. También afirma que el diseño no explica la complejidad, que solo la selección natural puede explicar.
Este “argumento” nace con base a no entender la naturaleza de Dios y es una espada de doble filo. Debido a que esta en contra de la teoría de multi-universos con la cual intentan describir sin evidencias el origen de este universo.
La paradoja de la omnipotencia sugiere que el concepto de una entidad omnipotente es lógicamente contradictoria, partiendo de la consideración de cuestiones como: “¿Puede Dios crear una roca tan grande que no pueda levantarla?” o “Si Dios es todopoderoso, ¿podría crear un ser más poderoso que él?”.
Este “argumento” nace nuevamente del no entendimiento de la naturaleza de Dios. Dios no comparte su gloria.
Del mismo modo, un dios omnipotente que deseara saber la posición de todos los átomos en el universo a lo largo de sus 14 mil millones de años de historia, así como su futuro infinito, debería poseer una memoria más grande que el conjunto infinito de estados posibles en el universo actual.
Y que? Dios es todo poderoso.
El problema del infierno es la idea de que la condenación eterna por los actos realizados en una existencia finita contradice la omnibenevolencia y omnipresencia divinas.
Por esa misma bondad, Dios no permite lo malo. Este “argumento” va en contra del “argumento” de la no creencia.
El argumento del libre albedrío (también llamado paradoja de la voluntad libre o fatalismo teológico) se opone a la existencia de un Dios omnisciente dotado de libre albedrío -el mismo de que se hallan dotadas sus criaturas-, debido a que ambas propiedades son contradictorias. De acuerdo con este argumento, si Dios ya conoce el futuro, entonces la humanidad está destinada a corroborar dicho conocimiento, por lo que se hallaría exenta de la voluntad libre de apartarse de dicho plan. Por lo tanto, nuestro libre albedrío contradice la existencia de un dios omnisciente. Otro argumento que ataca directamente la existencia de un dios omnisciente dotado de libre albedrío es que la voluntad de Dios mismo estaría obligada (y por tanto exenta de libre albedrío) a seguir lo que Dios conoce de antemano de sí mismo, para toda la eternidad.
Hablando de libre albedrio. Este argumento tiene la misma base de otros argumentos. No entender la naturaleza de Dios. Conocer el futuro no implica manipularlo. Tampoco ese libre albedrio de manera alguna somete la voluntad de Dios, solo es muestra de su amor y bondad.
Un contra-argumento del argumento cosmológico (todo tiene una causa anterior y superior) parte de la suposición de que las cosas no pueden existir sin haber sido creadas por sus creadores, lo que se aplica a Dios, generándose así un círculo vicioso de creadores. Esto ataca la premisa de que el universo es la segunda causa (después de Dios, que se afirma que es la primera causa).
Dios es espíritu, creador de todo lo que tiene inicio.
El no-cognitivismo teológico, tal como se utiliza en la literatura, por lo general trata de desmentir el dios-concepto a través de la demostración de que es imposible de verificar por medio de pruebas científicas.
“Argumento” que niega la historia y lo espiritual.
El argumento antrópico afirma que, si Dios es omnisciente, omnipotente y perfecto moralmente, habría creado otros seres moralmente perfectos en lugar de seres humanos imperfectos.
Fuimos hechos a imagen, no semejanza de Dios cual fue y es su propósito.
“Argumentos” inductivos
La argumentación ateo–existencialista de la no existencia de un ser perfecto y sensible parte, de acuerdo con el existencialismo, del aserto de que la existencia es anterior a la esencia, y de que un ser sensible no puede ser también completo y perfecto. Esto está explicado en El ser y la nada, de Jean-Paul Sartre. Según este filósofo, Dios sería un “pour-soi” (un ser-para-sí, una conciencia), pero sería también un “en-soi” (un ser-en-sí, una cosa), lo que supone una contradicción en los términos. Un argumento similar aparece en la novela Grimus, de Salman Rushdie: «Lo que está completo también está muerto».
El amor es eterno, completo y perfecto (contrario a este argumento budista).
El argumento de la ausencia de razón trata de demostrar que un ser omnipotente y omnisciente no tendría ninguna razón para actuar de una manera determinada, en particular mediante la creación de un universo, dado que no tendría necesidades, querencias o deseos, ya que conceptos tales son propia y subjetivamente humanos. Esto entraña una contradicción con el hecho de existir el universo; por lo tanto, un Dios omnipotente no puede existir. Este argumento es expuesto por Scott Adams en el libro God’s Debris, que propone una forma de pandeísmo como modelo teológico fundamental. Un argumento similar se presenta en el libro de Ludwig von Mises La acción humana. Se refirió a él como el “argumento praxeológico“, afirmando que un ser perfecto debe tener desde siempre resueltos todos sus deseos y necesidades, y, de tomar alguna iniciativa en el presente, esto, por sí solo, probaría su incapacidad, demostrándolo imperfecto.
Deseo no es igual a necesidad. No conocemos a Dios por nosotros mismos sino que El se revela a nosotros.
El argumento de la “inducción histórica” concluye que, dado que la mayoría de las religiones teístas a lo largo de la historia (por ejemplo, la religión del Antiguo Egipto, o la antigua religión griega), tanto como sus dioses, finalmente han llegado a ser consideradas falsas o absurdas, todas las religiones teístas, incluidas las contemporáneas, lo son, siguiendo un razonamiento inductivo. Esto se comprende bien a partir de la conocida cita de Stephen F. Roberts: «Yo sostengo que tanto usted como yo somos ateos. Yo únicamente creo en un dios menos que usted. Cuando usted entienda por qué motivo rechaza a todos los demás dioses posibles, entenderá por qué motivo rechazo yo el suyo».
Las religiones son falsas si. Este argumento de igual manera que otros, intenta sobrescribir a la historia.
Una prueba biológica, fundada en Darwin, es la comprobación de que el ADN del chimpancé y el humano tienen más de un 99% de elementos en común, con el agregado de los numerosos hallazgos, en el registro fósil, del linaje completo humano, desde el Australopitecus hasta el Homo habilis, el Homo ergaster, Homo erectus, Homo heidelbergensis, Homo neanderthaliensis, Homo floresiensis, Homo rhodesiensis y finalmente Homo sapiens.
Falso.
Conocedor Charles Darwin de la filosofía de Epicuro, planteaba al respecto: «No puedo llegar a persuadirme de que un Dios benéfico hubiera creado adrede a los icneumónidos (avispas endoparásitas) con la intención expresa de que se comieran desde dentro a las orugas vivas, o de que los gatos jugaran a muerte con los ratones».[cita requerida]
Naturaleza caída.
“Argumentos” subjetivos
Al igual que los argumentos a favor de la existencia de Dios, los argumentos subjetivos en contra de la divinidad sobrenatural se basan principalmente en el testimonio o la experiencia de testigos, o bien en las proposiciones de las religiones reveladas en general.
- El argumento testimonial da crédito a los testigos personales contemporáneos y del pasado, que, o bien no creen, o bien dudan de la existencia de Dios, por la simple razón de que nunca se les ha hecho visible.
- El argumento del conflicto de religiones aduce que cada una de estas da una versión diferente de lo que Dios es y de lo que Dios quiere. Ya que todas las versiones contradictorias no pueden ser correctas, muchas, si no todas las religiones, deben ser erróneas.
- El argumento de la decepción sostiene que, cuando se le pide, no hay ninguna ayuda visible de Dios, por lo tanto no hay ninguna razón para creer que hay un Dios que provee.
LIBRE ALBEDRIO, ANGELES CAIDOS, OMNIPOTENCIA
Los llamados argumentos hinduistas son mas de lo mismo.
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